En Duran Arquitectes entendemos la arquitectura como un oficio. Un oficio al servicio de las personas, que tiene la voluntad de ordenar el espacio y construir volúmenes. Una visión muy humanista de esta disciplina que es ciencia y arte, a la vez.

Artesanos como somos de nuestro oficio, hemos aprendido la técnica y bebido de la experiencia de nuestros predecesores. De los mejores. Así es nuestro estudio, un despacho de dos generaciones que acumula el prestigio y la experiencia de Cesc Duran, en una primera fase, de expansión y consolidación y, ahora, de la mano de Pau Duran, su hijo, y los socios Jordi Comas y Marc Barjola.

Somos un despacho joven, con referentes que son puntales, que sigue combinando el espíritu de Cesc de las obras colosales, como el complejo hospitalario de Mútua en el centro de Terrassa o la reconversión de núcleos antiguos en islas de peatones, pero también los proyectos de arquitectura entendidos como si fueran orfebrería: casas de autor para familias que las han querido a su medida.

 

En nuestra casa siempre hemos hecho de la multidisciplina y la versatilidad de los proyectos una oportunidad para aprender. Cooperar y colaborar con los mejores arquitectos, aparejadores e ingenieros para que el resultado sea siempre la suma de talento.

Porque cada proyecto es un reto. Porque cada vez que esbozamos las líneas maestras de una nueva casa sabemos que edificamos el sueño de otros. No es para nuestro lucimiento que nos volcamos en los proyectos con el entusiasmo de quien ama su trabajo, es para construir las ilusiones que nos piden.

Cada cliente es un mundo y cada proyecto es diferente. Nuestra responsabilidad es hacer plausibles las obras, aportar soluciones de eficiencia energética, la durabilidad y el envejecimiento digno de las construcciones, las normativas y el urbanismo.

Pero no nos olvidamos nunca de nuestra vocación. Compartimos criterios estéticos y el afán por dominar la luz con los escultores, con los fotógrafos, con los artistas. Hacemos cosas para que estén, para ser bonitas, para que perduren, para que sean funcionales y respondan a las inquietudes y requerimientos de las personas o las instituciones que nos las piden.

Hemos elegido nuestro oficio para construir. Y nos apasiona dibujar paisajes y embellecer las calles de las ciudades.